Ramón Sampedro estuvo inmóvil en una cama durante tres largas décadas. Un accidente, en el mar que amaba, lo dejó en esa condición. Escribió muchas cartas en las que exigió la eutanasia, pero las autoridades españolas hicieron oídos sordos prolongando una larga data de sufrimiento e inmovilidad.


Por Enrique Martínez y Milton Ferreira

Ramón Sampedro estaba muerto mucho antes de que los médicos lo confirmaran, ya que su vida había terminado treinta años antes, en el preciso instante en que sus vértebras colapsaban contra el fondo del mar, ese mismo que lo había visto feliz tantas veces, que lo había acompañado en sus años de juventud. El trágico accidente ocurrió el mismo día en que iba a conocer a la familia de su novia, la misma que nunca más vio –prefirió que se fuera a que tuviera que quedarse encadenada a la cama en que estaba muerto en vida–.

Sampedro decidió morir
Su caso es diferente al de los que desean quitarse la vida, o simplemente lo hacen. Él amaba la vida, pero no esa, la que le tocó vivir, la que el destino le tenía preparada sin pedirle permiso, sin ni siquiera avisarle. Según las personas que lo acompañaron, su familia y amigos, y lo que escribió en su libro, Ramón Sampedro se consideraba “una cabeza viva en un cuerpo muerto, el espíritu parlante de un muerto”. Consideraba a la muerte como un sueño o un viaje largo. En 1998, se decidió a realizar ese viaje, con la ayuda de una mano amiga, explicando, en una carta, las razones a su familia.

Mano amiga
Él no podía quitarse la vida, no tenía las facultades para hacerlo. Quién mejor que una mano amiga para apoyarlo en tan importante decisión. Cuando esta mujer, enamorada tal vez de Ramón, cumplió su voluntad, la Justicia la quiso encarcelar, pese a que Sampedro dejó una carta aclarando que la muerte era su deseo, por lo tanto no se estaba hablando de asesinato, ni siquiera de complicidad.

Mensaje de Sampedro
El mensaje que brindó Sampedro a toda la sociedad española, y al mundo entero que se hizo eco de la noticia, fue que si de algo vale vivir, es para decir por uno mismo que hacer con la libertad que, supuestamente, goza el hombre. Aunque seguramente haya gente que no esté, ni estará, de acuerdo con la decisión tomada.

El libro
“Cartas desde el infierno” es el estremecedor testimonio de un hombre que buscó la libertad a través de la muerte. Esta obra literaria inspiró el escarizado filme español “Mar Adentro”.

Cartas desde el Infierno. Autor: Ramón Sampedro. Género: Biográfico. Editorial: Planeta. Páginas: 298.

La película
La historia de Sampedro inspiró al director cinematográfico Alejandro Almenábar, que junto a Mateo Gil, escribió el guión que dio vida al filme “Mar Adentro”, que obtuvo el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2004. En la última edición de “Cartas desde el infierno”, Amenábar escribió su prólogo. “El objetivo (de su muerte) era hacer valer su individualismo y libertad”, afirma el realizador español.
La temática, si se conoce la historia, es atrapante, en cambio si uno no sabe de lo que sufrió este hombre durante tres décadas, es aún mejor.


Mar Adentro. País: España. Género: Drama / Biográfico. Duración: 120 minutos. Director: Alejandro Amenábar. Elenco: Javier Bardem. Guión de: Alejandro Amenábar y Mateo Gil.