Este principio filosófico–metafísico supone que la existencia de un concepto supone necesariamente la existencia de su opuesto, definiéndose mutuamente y redefiniéndose dialécticamente en esta relación. Un principio quizás anterior a la enunciación del viejo Heráclito, quizás tan antiguo como la humanidad misma, sólo que expresado en forma mítica y no sistemático-racional.
En pleno siglo XXI, encontramos en el arte cinematográfico esta misma forma ancestral en "Batman: The dark knight", estrenada recientemente en Uruguay, con un elenco que desempeña actuaciones catárquicas (parafraseando La Poética de Aristóteles), es un bello relato de el principio de la dialéctica de los opuestos. En este caso, el principio hace carne en la relación Batman-Joker, pues -expresamente declarado por el Joker en uno de los brillantes diálogos que mantiene con Batman- la existencia de uno se define por la existencia del otro. Pues el sentido de la existencia del hombre murciélago, es la existencia del mal en las calles de Gótica, pero no del delincuente común, del “punga”, sino del crimen organizado, del “mal” como trabajo. En el caso específico del Joker se trata de la encarnación del opuesto del modelo ético-moral que representa a Batman, o peor aún, el bromista no responde ni siquiera al opuesto del bien, sólo responde a una lógica del absurdo que sólo respeta un hedonismo extremo, hedonismo sádico sin duda, pero hedonismo al fin. Ahora, su alter ego es por supuesto todo lo opuesto, se trata de la encarnación del modelo de la corrección de la acción, actuando por deber, incluso cuando quiere actuar para su beneficio, lo cual logra solamente por la interacción del bromista.
Todo el filme induce a la reflexión ético-moral, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos frente a una Gótica que bien podría ser cualquier ciudad moderna de Europa o Estados Unidos, y un Bruce Wyane que cose y cura sus heridas por la mañana, luego de una noche de aguarle la fiesta a las mafias, mostrándonos un superhéroe más mundanal y humano. El realismo se hace presente para pensar no en otro tiempo y espacio lejanos, sino en uno mucho más cercano, en el que dos grupos de personas tengan que optar por la vida de uno u otro, siendo de todas formas la muerte algo inevitable.
La pregunta ineludible es: ¿Es el hombre que oculta su identidad bueno en sí mismo o sólo lo es porque existe su opuesto? Si tomáramos la segunda opción, tenemos como consecuencia que se trata de una especie de acción-reacción, que funciona dialécticamente, pues la propia existencia y acción del Joker, a su vez, tiene sentido sólo en la medida en que el encapuchado actúa en las calles y es un héroe público, con un poder superior al de las fuerzas del orden civil de la ciudad Gótica. En este sentido el bien en sí mismo no tendría existencia, pues sólo es definible por su opuesto y no por la ausencia de bien. Este análisis conceptual no supone caer en maniqueísmos estériles, pues justamente, se trata del campo conceptual y no material.
Me despido con el mismísimo, viejo y querido Heráclito de Éfeso: "Todo lo que es contrario se concilia y de las cosas más diferentes nace la más bella armonía y todo se engendra por vía de contraste" (...) "Mejor es la armonía oculta que la aparente".
The Dark Knight (Batman: el caballero de la noche). País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Acción. Duración 152 minutos. Dirección: Christopher Nolan. Elenco: Christian Bale, Michael Caine, Heath Ledger, Gary Oldman, Morgan Freeman, Aaron Eckhart y Maggie Gyllenhaal. Guión: Christopher Nolan, David S. Goyer.










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