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La Coctelera

Categoría: ENSAYOS DE ACCIÓN

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I believe in... Christopher Nolan (Yo creo en... Christopher Nolan)*

Hace un tiempo se anunciaba a The Dark Knight como la película más esperada del año. Algunos pensaron que era exagerado para un largometraje basado en un superhéroe, genero bastante denostado por la gente, sobretodo luego de que aquellos adefesios del buen cine que hizo Joel Schumacher a mediados de los 90 con Batman Forever y Batman and Robin.


Por: Gonzalo Silva
Autor de "El blog del Gonza"
Uruguay

Por suerte para los fanáticos del hombre murciélago en 2005 llegó al cine Batman Begins de la mano de Christopher Nolan, director de Memento, quien reestructuró la obra y vuelve a tener un trabajo maravilloso con esta última película. Algunos pensaron que no era el director ideal, pero el se cargó el proyecto al hombro y junto con David S. Goyer y Jonathan Nolan, fueron responsables de un guión y una puesta en escena magnífica.

En "El caballero de la noche" (nombre en Latinoamérica para "The Dark Knight") volvemos a encontrarnos con un Christian Bale en el papel Bruce Wayne un millonario algo oscuro que aparenta la felicidad que en verdad no tiene. Bruce parece estar cansando de ser Batman y ve en el nuevo fiscal de distrito Harvey Dent (Aaron Eckhart) la solución legal a sus aventuras nocturnas, no así a sus problemas sentimentales ya que Dent es novio de una vieja amiga de Bruce, Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal). Estos dos actores acompañan de manera perfecta siendo las contrapartes "blancas" y diurnas del caballero oscuro, lo que Batman hace por la noche a la fuerza, ellos lo hacen en juzgados y en la prensa en el día.

Pero un nuevo personaje está presente en Ciudad Gótica para complicar las cosas, es aquí donde aparece uno de los puntos más fuertes del film, el recientemente fallecido Heath Ledger como Joker o Guasón. Confieso que cuando leí que Ledger llevaría adelante este papel mi alma se vino abajo. Pero una grata sorpresa me lleve al ver una de las ultimas actuaciones de este genial actor que se metió en uno de los personajes claves en la vida de Batman, no hay ningún otro más importante que Guasón, y Ledger pareció entenderlo y compuso algo sumamente impresionante. Dotó al payaso con mas que una simple locura adquirida luego de su desfiguración, le dio sátira, cinismo y un ligero toque de violencia amenazante. Todo esto hacen de él un enemigo perfecto, un desafío que cualquiera, con deseos de ser superhéroe, quisiera vencer.

Pero Batman y Joker no están solos, en este caso tenemos la suerte de ver a un Gary Oldman que vuelve a personificar al teniente James Gordon, uno de los pocos policías que no ha sido contaminado por la corrupción de la mafia de Ciudad Gótica. Tantas veces viendo a este actor como "el malo de la película" y aquí vemos que le queda muy bien el personaje de hombre bueno. Por otro lado están también los dos mayores consejeros del millonario protagonista, nuevamente llevados a la pantalla por Michael Caine como Alfred el mayordomo y ex tutor de Bruce, y Morgan Freeman como Lucius Fox el ahora máximo referente de las empresas Wayne.

Las mencionadas actuaciones, la música, la fotografía, la edición, la dirección, todo hacen de esta la mejor película basada en comics que se haya visto, algunos hablaran de Spiderman o el Superman de los años 80, yo me quedo con "El caballero de la noche". Vale la pena destacar la aparición de un nuevo vehículo en la vida del encapotado, la Batpod, una especie de motocicleta surgida a partir de un desperfecto del Batimóvil.

* La campaña publicitaria que se hizo de la película luego de la muerte de Ledger se basó en el fiscal Harvey Dent y se utilizo la frase "I believe in Harvey Dent".


The Dark Knight (Batman: el caballero de la noche). País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Acción. Duración 152 minutos. Dirección: Christopher Nolan. Elenco: Christian Bale, Michael Caine, Heath Ledger, Gary Oldman, Morgan Freeman, Aaron Eckhart y Maggie Gyllenhaal. Guión: Christopher Nolan, David S. Goyer.

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"Hancock", otra mina de oro de Will Smith

Contrario a lo que algunos piensan, Hancock si logrará quedar grabada en el público, por lo divertido y lo original de su historia. Es una película sencilla, fácil de entender que no se desgasta ahondando en largas y aburridoras explicaciones. No tiene añadiduras en su trama y tiene un metraje justo.

Por: Sandra Ríos
Autora de
"CINEVISTA BLOG"
Colombia

En medio de la oleada de superhéroes salidos de los comics más populares que en los últimos años han invadido la pantalla gigante y lo seguirán haciendo, aparece la historia de Hancock, un antihéroe que aprenderá a convertirse en el mejor y más querido de los superhéroes. Hay tanto de originalidad en esta película que a tan solo 14 días de haber sido estrenada, ya ha logrado un recaudo que se acerca velozmente a los trescientos cincuenta millones de dólares, reafirmando de esta modo además, que Will Smith es el “Rey” de las taquillas, ya que con Hancock son 8 los filmes consecutivos en los que participa y obtiene un recaudo que supera los 100 millones de dólares en su primera semana de apertura.

Las últimas películas de esta categoría han mostrado una tendencia por humanizar a estos personajes de algún modo y en algún momento de sus vidas. Esto ha incluido entre otras cosas, el deseo de no querer seguir siendo héroes por la responsabilidad que se asume o por los sacrificios que deben tener especialmente en el amor. Esta estrategia aunque no es estrictamente necesaria en el género (al fin y al cabo lo que uno espera ver es la parte “menos humana” de estos ídolos del comic), si amplia el panorama de este tipo de historias, las enmarca dentro de la interiorización de estos personajes y les da algo de romanticismo, quizás un poco o mucho de comedia, algo de drama y por supuesto una buena dosis de acción.
Esta historia ahonda y experimenta las emociones del ser humano, es una película atractiva y bastante sensible. A diferencia del resto de superhéroes, Hancock tiene una historia propia, única, verdadera. Él realmente no desea ser quien es y no escatima esfuerzos para demostrarle a todo el mundo su desazón, pero todo tiene una razón de ser y aunque es extremadamente fuerte, como cualquier humano tiene un punto de inflexión. Todos esos elementos son su mayor atractivo y la ameritan para ser vista, pues sin duda, su historia es novedosa, única, muy bien imaginada y con un factor sorpresa interesante.

La película a pesar de utilizar artilugios sofisticados en los que se combinaron a buen término la realidad con la tecnología, utilizando escenarios virtuales con otros reales, resulta para el público una cinta sencilla, muy fácil de ver, entender y disfrutar. Es cierto que carece de una que otra explicación clara, pero no son estrictamente necesarias en la trama. Debo confesar que no creía mucho en esta historia, pero me sorprendió realmente. Al paso del tiempo Hancock va mejorando e incrementando las emociones. No es difícil dejarse contagiar por su historia. La dirección del actor, productor y guionista Peter Berg en general no tiene mayores sobresaltos, la estructura narrativa está muy bien definida, y su ritmo es constante y a muy buena velocidad.

Otro de los aspectos en los que no habrá discusión es que ésta película sin Will Smith a la cabeza, no habría funcionado igualmente. Ya sea en el drama, la comedia, la acción o lo fantástico, Smith encuentra la esencia de cada personaje de una manera maravillosa, los dota de una personalidad única, los sensibiliza tremendamente, luego se adueña de sus personajes a la perfección y finalmente hace ver su profesión muy fácil. Hay mucho de magia y una buena dosis de carisma en él. Como pareja está la actriz oscarizada, Charlize Theron (Mary), quien hace un papel con el que demuestra que realmente se siente cómoda haciendo este tipo de personajes así como ocurrió con la película Aeon Flux del año 2006. Finalmente está el actor Jason Bateman (Ray), un actor con una larga trayectoria en series de televisión norteamericanas, que viene haciendo papeles importantes en películas conocidas como Aces Calientes, El Reino y Juno en donde hizo de esposo de Jennifer Garner, la pareja que adoptaría al bebé de Juno, todas películas del año pasado. Bateman hace en Hancock un papel creíble y con mucha naturalidad.

Lo que más me gustó: La actuación de Will Smith.
Lo que menos me gustó: No hay nada en especial.


Hancock. País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Acción. Duración: 92 minutos. Dirección: Peter Berg. Elenco: Will Smith, Jason Bateman, Charlize Theron y Eddie Marsan. Guión de: Vy Vincent Ngo y Vince Gilligan.

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Full Metal Jacket de Stanley Kubrick: "Estoy vivo y no tengo miedo"

En Kubrick nada es casual, pese a que su cine nos sorprenda. Pongamos como ejemplo "Full Metal Jacket", cuyo nombre en España es "La chaqueta metálica" y en Uruguay se conoce como "Nacido para matar".


Por Ojo de Buey
De:
http://elhilodepenelope.blogspot.com
España

Ya en su arranque todo es creativo, cautivador. Primer fotograma: en negro unas letras tan rotundas como su filmografía. De fondo se abre el tema musical Hello, Vietnam, de Johnny Wright, una dulce canción sobre un soldado que se despide de su amada ante la llamada de América contra los comunistas. Le sigue el título de la película, Full metal jacket (chaqueta totalmente metálica o nacido para matar, según el país), en clara alusión al recubrimiento de metal que llevan las balas de fusil, del calibre 7,62 mm. Al parecer, Kubrick leyó el término en una revista de armas, y le gustó. Menos mal que al final no acabara titulándose como la novela de Hasford en la que se inspira, The Short Timers, (Reclutas de corta duración).

La primera imagen es tan sencilla como reveladora: un recluta mira al infinito con indiferencia y se deja esquilar por un peluquero militar. El potencial simbólico de la imagen es devastador y nos prepara para lo que llegará. Kubrick no nos va a contar una versión convencional de la guerra de Vietnam, pero tampoco se decantará por un panfleto antibelicista al uso. Lo que vamos a ver es diferente. Kubrick no moraliza, como tampoco retoza en un esteticismo vacuo. Las cosas son así, y la cámara debe guiarnos con respeto hacia los personajes, hacia la vida misma, nos guste o no.

Le siguen más imágenes, planos similares de más reclutas dejándose cortar sus cabelleras, en metafórica alusión a la pérdida de libertad que ha de caracterizar a todo buen soldado. Un marine, como bien replicará más tarde el sargento Hartman, no es dueño de nada excepto de su fusil. Ni siquiera tienes derecho a conservar tu nombre. Es así que desde ese día se les conocerá como Cowboy, Bola de Nieve, Bufón (Joker) o Gomer Pyle (Recluta Patoso). El rapado les iguala, ya casi son indistinguibles unos de los otros. Dejan de ser personas, individuos, para ser máquinas pasivas, sin pensamiento. En una escena posterior un coronel le censura a Joker el hecho de llevar una chapa con el símbolo de la paz en su casco, y sin embargo junto a éste ver escrito sin tapujos Nacido para matar. Joker le responde que es un símbolo de la dualidad que reside en todo ser humano. El coronel sentencia tajante: "A mis marines sólo les pido que obedezcan mis órdenes como si fueran la palabra de Dios".

El desfile inicial de reclutas esquilados es un ejemplo de maestría, reconocible en el potencial denotativo de sus imágenes, la coherencia con el tono general que vertebrará toda la obra, y la sencillez con la que está rodada. A su vez, es un recurso inteligente para presentar a los personajes principales y su contexto. Fijaros en esa imagen final en picado, con el pelo de los reclutas esparcido por el suelo. Ya no se nos muestra el rostro silencioso de los soldados. Sólo se revela lo que se irá con ellos, su identidad, aquella que deberán recobrar a lo largo del resto de metraje.

Escena inicial

Si relacionamos este arranque con la escena final, el conjunto adquiere una significación relevante. Es de noche, los soldados regresan de una dura jornada. Al fondo las llamas lo arrasan todo e iluminan las sombras de los marines. La voz de Joker declara sereno: "Por hoy ya hemos inscrito de sobra con nuestro nombre en las páginas de la historia". Y prosigue: "Nos largamos hacia el río Perfume para pasar allí la noche". La cámara se acerca poco a poco a esos soldados que regresan, o más bien, vienen de mirar la muerte y sobrevivirla. Por eso, mientras caminan sin prisa y sin pausa, cantan, o más bien entonan, ya sin la virulencia marcial que les enseñara en su día el coronel durante la instrucción. Entonan, de noche pero iluminados por las ruinas iluminadas de lo que dejan atrás, un himno porque están vivos. Pero no es un himno solemne, es una parodia de una marcha militar que sustituye lo de M-I-C K-E-Y M-O-U-S-E por F-U-C K-E-D A-G-A-I-N. La Marcha de Mickey Mouse era una sintonía del programa de TV de los cincuenta El Club de Mickey Mouse.


M-I-C-K-E-Y M-O-U-S-E

Déjanos siempre llevar muy alta nuestra bandera.
Chicos y chicas de allá y de aquí.
A todos os damos la bienvenida.

M-I-C-K-E-Y M-O-U-S-E
¿Quién es el jefe del club...?

Y concluye Joker: "Mi cabeza vuelve a estar ocupada por los sueños eróticos y los pezones duros de Carmen Calientapollas, y la fantasía del gran follar del regreso. Estoy tan feliz de seguir vivo de una pieza, y a punto. Este mundo es una puta mierda, sí. Pero estoy vivo. Y no tengo miedo".

Se parodia el cantoral patriótico para vanalizarlo a ras del soldado, para devolver al discurso de la deshumanización del ser humano el contrapunto de las ganas de vivir y haberlo contado. Lo que queda tras el humo de la guerra es el soldado que regresa, un ser humano sin miedo. Atrás queda el recluta silencioso y adocenado del comienzo.

Escena final

Kubrick se une con este final a toda una tradición dentro del cine antibelicista en el que el eje discursivo se centra en la defensa del individuo frente al sinsentido de la guerra. No estamos aquí por nadie, sólo queremos sobrevivir, volver a casa. Sin embargo, pocos como Kubrick han sabido desligarse del tono moral, patriótico o complaciente que seguirá acompañando al género décadas después. Incluso un excelente realizador como Spielberg no pudo sustraerse en Salvar al soldado Ryan a ese tono patriótico. Hay que salvar a Ryan porque salvándolo salvamos una forma de vida, la americana, que respeta a cada individuo como único (criatura de Dios, para ser más exactos). Además, ningún soldado deja a otro en la estacada.

Kubrick, sin embargo, elude el patriotismo naif de Spielberg, bordeando el discurso hacia un plano casi antropológico. La voluntad del ser humano frente a la hostilidad de un mundo feroz, descerebrado, del que sólo cabe sustraerse amando seguir vivo, si es que se puede. El resto de argumentos son falacias, como las que destila la revista Barra y Estrellas a cuyo equipo destinan a Joker para deformar la realidad de la guerra a mayor gloria del Estado.

El cine de Kubrick se esfuerza por mostrar el poder revolucionario de la imagen limpia, destilada de estereotipos, mientras que el populismo de Spielberg le lleva a declinarse por la resultona garantía de la demostración.


La chaqueta metálica o Nacido para matar (Full Metal Jacket). Reino Unido. Año: 1987. Género: Acción/Bélica. Duración 120 minutos. Director: Stanley Kubrick. Elenco: Matthew Modine, Vincent D'Onofrio, R. Lee Ermey, Adam Baldwin, Dorian Harewood, Arliss Howard, Kevyn Major Howard y Ed O'Ross. Guión de: Stanley Kubrick, Michael Herr y Gustav Hasford (filme basado en la novela "The Short-Timers" del desaparecido Hasford).