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La Coctelera

LA SOMBRA DE LUMIÈRE

"Mi invento no es para venderlo. Puede ser explotado durante algún tiempo como curiosidad; aparte de eso, no tiene ningún futuro comercial" - Auguste Lumière

Categoría: ENSAYOS DE SUSPENSO

25 Junio 2008

A pesar que no es la película que más me ha gustado de este director, tiene muchos elementos innovadores, altamente interesantes que exploran no solo en lo más profundo de este director, sino también en los elementos que se manejan por lo general en las películas de género.

Por: Sandra Ríos
Autora de "CINEVISTA BLOG"
Colombia

SINOPSIS
En cuestión de minutos, se producen casos de extrañas y escalofriantes muertes en las principales ciudades de Norteamérica que desafían cualquier explicación. ¿Qué está causando este repentino y total colapso del comportamiento humano?, ¿Es algún nuevo tipo de ataque terrorista, un experimento fallido, una diabólica arma tóxica, un virus fuera de control?, ¿Se transmite por el aire, a través del agua… cómo? Para el profesor de ciencias en un instituto de Filadelfia Elliot Moore (Mark Wahlberg), lo más importante de todo es encontrar el modo de escapar de este misterioso y letal fenómeno. Aunque él y su mujer Alma (Zooey Deschanel) están atravesando una crisis en su matrimonio.

RESEÑA CRÍTICA
Comentaba en el grupo de CineVista en Facebook hace unos días, que Shyamalan desde la película “El Sexto Sentido” del año 1999, que despertó las miradas no solo de los espectadores sino de productores, actores y demás hacia sus obras, se ha vuelto un director inevitable de ver aunque no haya superado; hasta ahora, lo hecho por El Sexto Sentido, o al menos puesto de acuerdo a la crítica con el resto de sus producciones. Shyamalan definitivamente ha impuesto un sello propio y ha sido lo más fiel posible a su estilo, de hecho no se necesita ser un erudito del cine para identificar claramente cada una sus obras y la esencia que en ellas maneja. En la red veía un poster de la película en español que decía palabras más o menos así: “Ya lo sentimos (Sexto Sentido), Hemos visto las señales (Señales), ahora está ocurriendo (El Fin de los Tiempos)”. Y sí, estas frases enmarcan la importancia de apreciar los films de directores como éste, como parte de un todo.

Aún no se conoce la cifra global en taquilla que ha alcanzado El Incidente, título con el se conoce en España, después de su estreno mundial el pasado viernes y cuyo presupuesto fue de 60 millones dólares, lo que si se conoce es que la taquilla en su país de origen (EE.UU.), alcanzó más de 30 millones de dólares y se ubicó en la posición número tres por debajo de Kun Fu Panda y Hulk que ocupa el primer lugar durante el pasado fin de semana.

The happening es el séptimo film de este director que se enfrenta una vez más a sacar adelante una cinta escrita por el mismo (aunque ya muchos claman verlo asumiendo obras de otros guionistas) en asocio con la Twentieth Century Fox, un grupo explosivo e interesante que une lo que se denomina el cine de autor con las intenciones netamente comerciales. Sin embargo, a pesar que la 20th le otorgó una libertad absoluta y le permitió volar sin limitaciones su imaginación, el desarrollo de esta historia a lo largo de su metraje demuestra lo contrario. El Fin de los Tiempos marca el regreso de un director que logra cautivar a los espectadores con historias cargadas de intensidad, de fenómenos sobrenaturales, extraños, muy originales y ambiciosos pero conservando al tiempo una simpleza asombrosa. Este film posee un inicio tremendamente impactante, perfecto, crudo, tenebroso y agobiante, seguido de un desenlace lleno de altibajos pues tiene varias escenas gloriosas, con un excelente manejo técnico que realmente impresiona, con un toque de elemento gore y suspenso excelentes y con varios sobresaltos increíblemente sorprendentes, pero que a su vez decae en profundidad de la trama y el guión asume un giro algo tosco que confunde y se hace díficil dar total credibilidad a los hechos que dieron origen a toda esta hecatombe que nos presentan al comienzo. En algunas de sus obras pasadas, hablo de Señales, de la Dama del Agua o El Protegido, este mismo evento se puede apreciar y es típico del cine de autor en el que el director termina por imponer sus pensamientos y se olvida casi por completo de complacer al espectador. Además, todas estas películas son una señal de lo que le cuesta a Shyamalan redondar sus historias, que inician con una apabullante fuerza, declinan en el nudo e intenta recuperar intensidad en su final. Algo similar, aunque menos intenso, ocurre con El Fin de Los Tiempos en el que nos regala dos tipos de mensajes. Uno que nos pone a evaluar acerca de nuestro demoledor trato con todo lo que nos rodea y el otro acerca de los límites de nuestra propia naturaleza para llevar nuestras relaciones con los demás. Al final, son dos lecciones imponentes, reales y esperanzadoras. Esta historia por irrreal que parezca nos alerta sobre nuestro actuar, ¿Acaso el final de los tiempos o el apocalipsis no se puede dar como respuesta de la naturaleza a causa de nuestros “malos hábitos” y no por fuerza “divina”? ¿Acaso ya no está ocurriendo?. Y nos recuerda que en nuestras manos está la solución, en nuestra cambio actitud y comportamiento.

Otro de los aciertos de la película es la grabación en exteriores que ocupó un 85%, aspecto que le aporta el ambiente singular de este thriller y que ayudan a meterse en el piel del espectador, al igual que la escogencia de John Leguizamo quien a pesar que hace un pequeño papel, lo hizo importante y le da dramatismo a la historia. El actor principal Mark Wahlberg (Elliot Moore), claramente refleja como copia con precisión las intenciones del director y nos regala un papel dotado de naturalidad, exagerada simpleza y una inconsciente e irónica frialdad. También hace su parte y de muy buena forma, la veterana Betty Buckley quien interpreta a la señora Jones. En la cinta su papel es corto pero impactante y para finalizar con las actuaciones que más me gustaron está la de la pequeña Ashlyn Sanchez quien también hace lo suyo, interpretando a una pequeña que aterra por su pasmosa actitud frente a semejantes eventos.

Lo que más me gustó: La idea original y la música (Newton Horward)
Lo que menos me gustó: El nudo, la actuación de Zooey Deschanel (Alma Moore)


El fin de los tiempos (The happening). País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Suspenso/Ciencia Ficción. Duración: 91 minutos. Director y guionista: M. Night Shyamalan. Elenco: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Spencer Breslin, Betty Buckley, Tony Devon, Edward James Hyland y Robert Bailey Jr.

24 Junio 2008

Después de contemplar la última obra de este realizador tan personal e intransferible, el espectador ya no puede requerir más certezas acerca del carácter militante de su cine, aunque se maquille éste con la indiscreta fisicalidad del género por el que opta. Y es que su elección del terror o la ciencia-ficción es algo más que circunstancial, ya que le sirven al milímetro para vestir lo que quiere mostrar.

Por Ojo de Buey
De: http://elhilodepenelope.blogspot.com
España

se confunda con de-mostrar, porque Shyamalan, pese a su trasfondo discursivo, no busca captar fieles ni defender ideas más o menos consolidadas. Precisamente su narración se asienta sobre el reconocimiento de la incertidumbre como detonante de una necesaria reforma del mapa emocional de sus personajes. Quien haya seguido su filmografía notará el aire de familia que presiden todas y cada una de sus películas. En todas ellas el género se instrumentaliza para crear textura, para referenciar la inquietud emocional que alienta a sus protagonistas. No es de extrañar que los aficionados a estos géneros vean a menudo el cine del indio como un sucedáneo sin proteínas, o que el adicto a los dramas con carga de profundidad se despiste entre tanto suicidio.

En el cine de Shyamalan existen dos elementos omnipresentes: una amenaza (incidente) y un ser humano perplejo, superado por una realidad a la que no puede dar nombre, teoría o terapia que la exorcice. Esa amenaza no está provocada por un ser determinado (ni siquiera en Señales podemos estar seguros de la identidad del ente), ni tiene una razón de ser que nuestra ciencia o nuestro entendimiento pueda descodificar -por mucho que el personaje de Elliot (Mark Wahlberg) busque indicios racionales tras cada suceso, al final deberá claudicar y salir sin red de la casa-. La lectura del incidente se deconstruye sobre la marcha y nunca de forma definitiva o satisfactoria; y aún más, requiere de la apertura emocional de sus atónitas víctimas, que al reconocerse perplejos empiezan a ver más claro (¡pura cuántica!).

Shyamalan posee una lógica más oriental que occidentalizada, y no la disimula en sus narraciones. En Occidente creemos que somos protagonistas activos de nuestras acciones, que todo podemos controlarlo y categorizarlo mediante conceptos, teorías o tecnologías autocomplacientes. Pero esa actitud vital sólo genera más desconcierto e infelicidad. No es de extrañar que el sociólogo Durkheim situara como una de las características del mundo industrializado la anomia y el suicidio como uno de sus consecuencias más devastadoras. Vivimos en una sociedad que está profundamente organizada, racionalizada, pero no cuida las relaciones más cotidianas, las emociones. Esto queda ejemplificado en el personaje de Alma (Zooey Deschanel), que sólo recobra el contacto consigo misma cuando debe cuidar de Jess y cuando ve peligrar lo que en el fondo más quiere. Entonces descubre la necesidad de volver a los afectos más básicos, entonces decide tener un hijo propio. En este sentido es significativa la escena de la comunicación entre la casa y el cobertizo. O la curiosa coincidencia de que los grupos más numerosos se suiciden, y los más tribales y apiñados se salven del mortífero viento. Como excepción a la regla tenemos el personaje eremita del final, pero será precisamente ese aislamiento de los otros lo que acabe con ella. Sólo los que se acercan, los que ponen a tiro sus emociones, pueden eludir al ángel exterminador.

El fin de los tiempos -se tituló El incidente en España- posee así dos planos hermenéuticos. Uno emocional o psicológico, y el otro político (o medioambiental). De hecho, toda su filmografía se escribe sobre esta lectura bifronte. Shyamalan profetiza y sentencia un aviso para navegantes. El mundo occidental está atravesando una crisis que vertebra no sólo el ámbito de las relaciones interpersonales, sino también el más fáctico e inmediato. Este estado de cosas se expresa de forma violenta en el deterioro medioambiental y sus efectos destructivos sobre la población y el ecosistema. En El fin de los tiempos (El incidente) no se disimula una cierta metáfora sobre la naturaleza que avisa sobre el potencial autodestructivo de los seres humanos (el mismo suicidio deviene en metáfora de lo que nuestra especie hace consigo misma). Ahora bien, será en ese ámbito de las emociones y su potencial para generar espacios no destructivos y sí solidarios (ya lo pudimos comprobar en la propuesta de comunidad unida frente a las adversidades en La joven del agua) donde se ilumina la medicina a este holocausto. En nada puede ayudar la atomización del individuo bajo la masa tecnificada de las grandes ciudades, ni tampoco el aislamiento en la nostalgia de lo rural, que sospecha de lo diferente como agente patógeno (la escena de los asesinatos en la cabaña es ilustrativa de este terror que tras el 11-S lleva a una población a plegarse hacia la mística militarista de la era Bush). Hay que reinventarse y reinventar nuestra relación con los otros, potenciar el tejido social inmediato, no mediatizado por la cultura institucionalizada que convierte lo espontáneo en moneda publicitaria.

Sin embargo, el realizador de "El sexto sentido" -ésta es su sabia virtud- no sólo articula un discurso. También nos ofrece un paciente ejercicio de buen hacer en las escenas de terror, las cuales se coreografían con un sentido del ritmo inteligente, dosificado, como un veneno que vemos cómo va inoculándose en los personajes hasta un final que, huyendo del optimismo, nos mantiene en la incertidumbre. Impagables las escenas iniciales, pero aún más terrorífica la escena en el coche, con esa raja en el capó, vibrando, augurando la desgracia, pese al consuelo inocuo de un juego matemático.
Por cierto, ya sabéis que Shyamalan aparece en todas sus películas, haciendo un cameo hiperbreve. Esta vez es más difícil de localizar. Fijaros en la escena de los ahorcados a la entrada de Princeton.

El fin de los tiempos (The happening). País: Estados Unidos. Año: 2008. Género: Suspenso/Ciencia Ficción. Duración: 91 minutos. Director y guionista: M. Night Shyamalan. Elenco: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Spencer Breslin, Betty Buckley, Tony Devon, Edward James Hyland y Robert Bailey Jr.